Soñó que era primavera, Hollywood le había vendido la idea
que el césped es más verde, las flores abundan y a todas les regalan así sea
una. Soñó con lo que no había visto nunca, una brisa suave, clima acogedor, el
sonar del timbre y Adolfo en la puerta con el ramillete de flores que fue
recolectando en el camino que lo traía desde su casa. Despertó acalorada pero
sonriendo. Lo cierto es que Mariana vivía en una casa vieja, sin timbre y sin
luz.